Las Gesillas es sinónimo de la vida en el campo y sus estaciones del año: la primavera con su sinfonía de colores durante la flor del cerezo, las noches estrelladas de sus cálidos veranos en la terraza, sus frescas mañanas de niebla en otoño y las frías noches de invierno, charlando con una copa de buen vino alrededor de la estufa de leña.

Toda la región del Valle del Tiétar, protegida por el flanco sur de la Sierra de Gredos, disfruta de un microclima muy saludable para hombre, flora y fauna que se caracteriza por inviernos más suaves y veranos menos calurosos que en el resto de Castilla y León. Aquí conviven muchas especies de aves protegidas y se dan la mano las cosechas de la cereza, el higo, la naranja y la aceituna.